Bienvenidos mis corderitos a la adoración y la oración
Crear un espacio para la adoración y la oración de los niños dentro de la iglesia, es uno de los propósitos de este certificado ministerial. En este artículo hablaremos de manera general lo que se ha hecho, se hace y se puede hacer para lograrlo en nuestras Iglesias evangélicas. Empezaremos por definir adoración.
ADORACIÓN
Por adoración el Nuevo diccionario de la Biblia Unilit la define como el “acto mediante el cual se expresa reverencia, respeto, honor, amor y obediencia a Dios”.
Trasfondo histórico en el Nuevo Testamento
El Señor Jesús dijo que Dios busca adoradores sinceros, que lo hagan “en espíritu y en verdad” en cualquier sitio (Juan 4:21-24). El Señor Jesús aceptó que se le rindiera adoración (Mt.14:33; Juan 5:22-23), dando así señal de su deidad. Los ángeles rinden adoración al Señor Jesús (He. 1:6).
El diccionario sigue comentando que “generalmente se acepta que la costumbre de la iglesia primitiva de reunirse el primer día de la semana (Hch. 20:7, 1 Cor. 16) tenía por propósito la adoración. Pero muchos judíos cristianos continuaron observando el sábado y las fiestas tradicionales. Muy pronto, sin embargo, los cristianos gentiles decidieron reunirse para hacer su adoración pública el primer día de la semana (Hch.20:17; 1 Co. 16:2), que fue llamado el día del Señor (Ap. 1:10), en conmemoración de la resurrección de Cristo”.
El NT no da detalles sobre la forma en que se realizaba la adoración pública. Sabemos, sin embargo, afirma el diccionario, que en sus reuniones se celebraba el partimiento del pan (Hch. 2:46); se leía la palabra de Dios (Col. 4:16; 1 Tes. 5:27); se profetizaba (1Co. 14:1); se hablaba en lenguas y se interpretaban estas (1 Co. 14:4-6,13,28); había oraciones (1 Co. 14:14); se cantaban salmos e himnos y cánticos espirituales” (Col. 3:16).
Los creyentes concordamos en que Llegará un día en qué toda la Tierra (Sal. 66:4) y todas las naciones (Sal. 22:27; 86:9) Adorarán a Jesucristo (Fil. 2:10-11)” (Unilit, p. 25)
En la actualidad hay posturas variadas sobre las lenguas, su interpretación y profecías. Aspectos que dejaremos a las diferentes denominaciones tomar la posición que su base doctrinal les guíe.
Es valioso que también se comente sobre la oración para que sea posible redondear el concepto porque no existe adoración sin oración.
ORACIÓN
El mismo Diccionario Unilit (1999), nos remite a la definición de oración: “Es la comunicación del hombre con Dios. Se basa en la seguridad de que Dios existe y es galardonador de los que le buscan hebreos 11:6. Dios es una persona con la cual se puede tener comunión y es un Dios que contesta la oración. Por medio de la oración los creyentes le expresan a Dios sus más íntimos pensamientos, lo que sienten, lo que aspiran o desean, sus temores, sus esperanzas y sus estados de ánimo” (p. 772).
Aunque nos ayuda tener una definición bíblica de adoración y oración, resaltamos que otro elemento importante en la adoración es el canto. Probablemente recibe más peso en los servicios. Sin canto no hay adoración, dirían algunos creyentes. Sin embargo, la adoración a Dios implica todo acto que se realice en Su nombre.
El culto de adoración generalmente es en domingo, si fuera entre semana, consiste en los mismos elementos: oraciones, cantos, ofrenda, lectura de la Biblia, predicación de la Palabra, Cena del Señor, bendición pastoral y otras prácticas. Por lo general, los avisos los dan al final, fuera del programa, aunque como parte del Servicio. Todo es parte de la adoración al Señor.
Reunirse el Día del Señor para adorarlo es una práctica frecuente entre los creyentes, sin embargo, las formas se supeditan a las costumbres y/o liturgia de la Iglesia en la que se congregan. Es un punto respetable en el que no opinamos ni tomamos partido como ministerio cristiano que sirve a todas las denominaciones.
¿De qué manera han sido parte los niños en los servicios de adoración a través de los años? Hagamos una revisión breve.
En años pasados se marcaba claramente el tiempo de los adultos en la nave y el de los niños en los salones de clase. Las familias llegaban al templo y se dirigían con sus niños a la parte educacional donde las maestras esperaban a los infantes. Este modelo dio muy buenos resultados, hay testimonios de adultos sirviendo al Señor que recibieron su primera instrucción bíblica y llamado a las misiones o pastorado, por la influencia de la enseñanza de su maestra de Escuela Dominical (ED).
Por otro lado, las maestras eran verdaderas apóstoles de la educación cristiana que invertían su vida pasando año tras año formando discípulos del Señor. Esta entrega y enseñanza hacía fuerte a la Iglesia y su membresía.
Al surgir un sinnúmero de iglesias independientes fue desapareciendo la ED tanto de adultos como de niños porque se pensaba que los primeros estaban siendo discipulados en los grupos pequeños de entre semana y en muchos casos, a los segundos no se les ofrecía algo concreto. Durante las reuniones dominicales, se buscaba no interrumpir los cultos diseñados para adultos. Si acaso había niños allí, se llegó a decir que alguien “los fuera a entretener” para que no interrumpieran ni distrajeran.
En años recientes hay una relación diferente con los niños. Se busca integrarlos como parte de la familia de Dios. Algunos pastores les dedican algunos minutos al comienzo del servicio dominical. Enseñan un texto bíblico, lo explican y les ayudan a memorizarlo. Este acercamiento al nivel de ellos, cuando el pastor se inclina o se baja del púlpito para sentarse a su lado, muestra un genuino interés en la participación de los pequeños. Minutos más o menos, se saben parte de la adoración y les gusta ser atendidos por su pastor.
Cuando no pasan a sus salones de inmediato porque se les pide que participen en la oración y los cantos; suceden varias cosas: la primera es que se reduce el tiempo de clase. Aspecto que siempre una maestra está buscando aprovechar al máximo. Este asunto puede dar origen a otros vicios, como la improvisación o clases pobres en contenido bíblico, poco planeadas, o repetitivas, desinterés y tendencia al entretenimiento más que a la formación cristiana.
Otro aspecto es que la oración y los cantos están dirigidos a los adultos, no a los niños. Los más pequeños se aburren, no participan como debieran.
En su lugar, podrían combinarse ambas ideas. Recibir a los niños con un muy breve mensaje del pastor relacionado con la predicación del día, o un versículo y siempre orar por ellos. Con esta integración los niños pueden pasar a sus clases. Allí se puede planear continuar con la adoración.
Dado que toda práctica es adoración, y el Templo es todo el edificio incluyendo los salones de los niños, el servicio de adoración dominical se lleva a cabo por todos los integrantes, luego entonces las clases son también adoración. Parte del servicio dominical. En la parte educacional también es domingo, Día del Señor.
Las maestras y todo el personal que atiende desde cunas hasta jóvenes están adorando al Señor enseñando y mostrando a Jesús a cada alumno.
Estamos seguros de que desde los albores de la Escuela dominical infantil se diseñó separado del culto porque se comprendieron las características de la niñez. Quienes por su condición de estar en desarrollo se les facilita celebrar la adoración y la oración en un espacio íntimo, exclusivo y adecuado a sus propias capacidades. Tal espacio es el salón de la Escuela Dominical atendido por un creyente, hombre o mujer, dedicado a enseñar a los niños los principios Escriturales en formas pedagógicas que les faciliten el aprendizaje y de manera exclusiva, su aplicación a la vida real.
Al tiempo dedicado a la enseñanza dominical se le debe considerar como un todo. Un tiempo de adoración. En otras palabras, maestros y niños, adoramos a Dios cuando se realizan los diferentes componentes de la clase de ED: Bienvenida, oración, tiempo de la lección, ofrenda, memorización de versículos y otras actividades, incluso el juego de repaso. Es el mismo concepto que se desarrolla en el Culto con adultos: es adoración a Dios de principio a fin.
Si esto es cierto, concluimos que los maestros están ante una gran oportunidad, modelar a Jesús con su vida y enseñanza. Este curso busca apoyarlos en desarrollar tales capacidades para guiar a los niños a Cristo en cada área de su vida.
Oramos que cada maestro y maestra al abrir las puertas de su salón pueda decir: Bienvenidos mis corderitos a la adoración y la oración.
Luz Ma. Ramírez de Salazar
16 de julio del 2025
Bibliografía
Nuevo diccionario de la Biblia, Editorial Caribe, Miami, FL. 1999.


0 comentarios